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Casa Auerbach de Walter Gropius


Uno de los últimos proyectos realizados en el estudio de Gropius de Weimar fue la villa para el profesor de física Felix Auerbach en la SchaefferstrafBe 9 de Viena. Se trataba del segundo proyecto en esta ciudad industrial y universitaria de Turingia, precedido por la remodelación del teatro de la ciudad en 1921.

En esta casa, Gropius y su colaborador Adolf Meyer pudieron poner a prueba parte de sus experimentos teóricos con el Baukasten im Grofien (módulo constructivo de gran tamaño, 1922). Tanto en lo relativo a la forma general como a la planta, la so­lución dada se podría calificar directamente de clásica para Gropius, ya que sería la que se le daría después a las Meisterhauser (Casas de los maestros) de Dessau o a la villa de Jena para la viuda del profesor Zuckerkandl (1927-1929). Las reacciones frente a la manifiesta modernidad radical de la casa Auerbach fueron intensas y con frecuen­cia de rechazo.

Decisivo para el diseño de la casa y resultado de la concepción espacial de Gropius era la impresión dada por dos cuerpos prismáticos que parecían estar encajados entre sí. La cubierta del volumen cúbico de menor altura sirve en parte de terraza para el más alto. En la planta baja se encuentran unidos entre sí el comedor, la sala de música y, elevada en dos escalones, la sala de caballeros, que se ve completada por un inver­nadero acristalado en esquina. Todas estas habitaciones tienen vista al jardín, mien­tras que el pasillo, la cocina y el buffet se abren hacia la calle. La planta superior está ocupada principalmente por los dormitorios. El cuerpo más alto dispone de un ático con cubierta plana que aloja las habitaciones del servicio doméstico; ante ellas se extiende la terraza de la azotea.

El exterior se destaca por la armonía entre cuerpos constructivos cúbicos claramente definidos, el enfoscado blanco brillante, los vanos de las ventanas acentuada mente recortados y los marcos oscuros de éstas -caracterís­ticas esenciales del denominado Movimiento Moderno blanco-. Sin embargo, los mu­ros exteriores mantienen su función portante mostrándose completamente macizos y acogedores.

El material constructivo principalmente utilizado, la piedra artificial Jurko, no se de­tecta a simple vista. Se trata de placas prensadas de escorias y arena, cortadas a un ta­maño fácil de manejar. La piedra Jurko, de alto poder aislante, había sido descubierta pocos años antes como material de construcción y ya había sido utilizada en Weimar en la Haus am Horn, casa piloto de la Bauhaus (1923), realizada en su mayor parte por Adolf Meyer, el director del estudio de Gropius. Éste se expresaba asf al respecto: "En buena, el material pétreo se ha fabricado en la propia obra. La construcción con los blo­ques Jurko se realiza notablemente más rápido que con ladrillo, de modo que se puede apreciar un significativo ahorro de tiempo de trabajo. El aislamiento térmico del edifi­cio es también mejor." Tras una completa restauración en los años 90, la casa Auerbach se utiliza como vivienda unifamiliar.