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Centro Cultural Daoíz y Velarde / Rafael de la Hoz


El proyecto diseñado por Rafael de la Hoz se ha desarrollado sobre el antiguo cuartel de Daoiz y Verlarde, el objetivo principal era preservar la arquitectura, una muestra representativa del patrimonio industrial y militar de Madrid. Desde el principio, la idea era respetar la geometría básica de la edificación existente, así como su estructura de metal de dientes de sierra y la fachada de ladrillo. El espacio interior se ha vaciado para crear un contenedor para el Centro Cultural, que se divide en dos áreas con puntos de entrada y áreas de circulación separadas, pero con una fuerte conexión visual y espacial entre ellos, dando flexibilidad al conjunto para su adaptación a diferentes tipos de eventos.

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

Un generoso espacio común, se ha creado en la entrada, un lugar de encuentro, de información y exposiciones, que funciona como un ágora cubierta, como si la plaza al aire libre fuese prorrogada hacia el interior del edificio. Se ha desarrollado un techo de alta tecnología para aprovechar al máximo la luz natural y la ventilación. La remodelación de este antiguo edificio industrial, y el cuartel abandonado, se ha llevado a cabo de una manera sostenible en cuanto a la eficiencia energética y la integración de sistemas de captación basados en energías renovables.

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

La fachada de ladrillo existente se ha respetado, al igual que la estructura de la cubierta construida a partir de perfiles de hierro fundido, totalmente contrapuesta se ha creado una estructura de hormigón, que se utilizará para la climatización del edificio a través de su termo-activación.

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

La armadura original del techo y sus pilares metálicos han permanecido suspendidos en el aire mientras se completaba el resto del interior del edificio. Volviendo a la eficiencia energética, la energía geotérmica se utiliza para calentar y enfriar el edificio, de tal manera que un intercambiador aire-tierra funciona como un mecanismo de pre-tratamiento para la renovación del aire en su interior. El coste derivado del uso de la energía es mucho menor gracias a la implantación de soluciones tecnológicas como esta.

© Alfonso Quiroga

Datos del Proyecto:

Localización: Madrid, España
Arquitecto: Rafael de la Hoz
Superficie: 6,850 m2
Proyecto: 2013
Fotografías: Alfonso Quiroga