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Explosión de colores en el Upper West Side / Christofer Coleman


Cuando el diseñador Christofer Coleman recibió el encargo de diseñar el interior de este apartamento situado en el Upper West Side de Nueva York decidió experimentar con los colores, empleando un esquema cromático osado y atrevido que fuera a juego con la colección de arte contemporáneo latinoamericano que posee el promotor. A través de esta rica paleta cromática se ha logrado diferenciar los diversos ambientes que componen el interior.




Del Hall de entrada al salón y comedor los suelos, paredes y techos son blancos. La nota de color viene dada por un mobiliario de corte desenfadado y alfombras que tienen como objetivo establecer un elemento separador de ambientes. Por ejemplo, en el living principal encontramos una alfombra con motivos geométricos en tonos grises, azules y amarillos que es la clave de color en esta habitación. Dos sillas amarillas y dos sofás azules completan el diseño de esta estancia. El diseño de los sofás (ambos diseños personalizados) crea un diálogo formal interesante entre azul, con formas orgánicas cálidas y suaves, y el gris con líneas más rectas y con una geometría más limpia. A lo largo de toda la sala destacan pequeñas piezas decorativa de la selecta colección de arte de la pareja.



Pero fue en las habitaciones donde Christopher se atrevió más con los colores. En el dormitorio principal se eligió un azul Klein , presente en los paneles de cristal que cubren parte de las paredes, en la ropa de cama y una silla de lectura. En el dormitorio de los niños el color se utiliza con mayor generosidad, con tonos atrevidos como un esmeralda verde que encontramos en la alfombra, las paredes, los muebles e incluso la pared decorada con patrón basado en formas geométricas abstractas. En el dormitorio de las hijas se ha empleado una mezcla de color entre el lila y el morado, una silla escultórica en acrílico de alta resistencia transparente en color rosa se erige como el elemento destacado de esta estancia.





Las áreas comunes de la casa, como el baño, el vestíbulo y la sala de invitados están cubiertas con colores más neutros (gris, blanco y negro), lo que supone la creación de una clara distinción con el área privada.








Cuando el diseñador Christofer Coleman recibió el encargo de diseñar el interior de este apartamento situado en el Upper West Side de Nueva York decidió experiementar con los colores, empleando un esquema cromático osado y atrevido que fuera a juego con la colección de arte contemporáneo latinoamericano que posee el promotor. A través de esta rica paleta cromática se ha logrado diferenciar los diferentes ambientes que componen el interior.