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Tres ciudades modernistas que no puedes perderte



El modernismo, no es considerado un estilo, es más bien un movimiento que evolucionó de manera diferente en cada país, e incluso podemos decir que en cada ciudad. El nacimiento del modernismo se sitúa hacia finales del Siglo XIX, muchos teórico señalan a Viollet-le-Duc, defendedor del uso de los materiales modernos como nuevo vehículo de expresión artística el padre del Modernismo. Un breve recorrido por las diferentes ciudades donde el modernismo ganó impulso nos permitirá interpretar los diversos enfoques del espíritu del Art Nouveau en Europa.

Bruselas y la casa Tassel.


El arquitecto Victor Horta fue uno de los discípulos de Viollet-le-Duc, y probablem,ente, el primer arquitecto en aplicar correctamente sus pensamientos. Sus edificios se muestran como entes orgánicos, vivos, con músculos y órganos, toda una revolución estética que tuvo su principal centro de experimentación en Bruselas.

Queremos destacar la casa Tassel, en ella el modernismo alcanza la madurez. Un interior fluido y continuo, basado en la magnificación de la percepción espacial se abre paso es este edificio de fachada modesta.  Horta eliminó los corredores y los sustituyó por estructuras de acero y claraboyas. Personalizadas en formas abstractas se siente la influencia de la cultura japonesa y el último estilo con miedo al vacío, el rococó.

Casa Tassel de Victor Horta

El diseño de Horta fue el referente para otros diseñadores locales como Armand Solvay O Edmond van Eetvelde. Hoy son parte del Patrimonio mundial de la Humanidad.

Casa Solvay de Armand Solvay

La París de Guimard


Por cercanía, la siguiente ciudad en recibir el eco de las obras de Horta fue París, donde Héctor Guimard se apresuró a adaptar el serpenteante interior de la casa Tassel y su original ornamentación a una infraestructura pública como el metro de París. Aún hoy podemos ver alguna de estas estaciones que han perdurado en el tiempo. Guimard se erigió rápidamente como el principal representante del modernismo en Francia, llevando sus obras a otras ciudades como Lille. Curiosamente el estilo modernista parisino acabó uniéndose a los elementos dieciochescos 



Barcelona, una expresión única del modernismo


El modernismo catalán respondió a la necesidad de crear un estilo propio que reflejase la identidad catalana. La expresión de este sentimiento se basó en la recuperación de estilos históricos, lo que unido al Art Nouveau dio como resultado un estilo único en el mundo caracterizado ante todo por un nivel de experimentación artística propio de una gran revolución. Antoni Gaudi i Cornet es el mayor exponente, comenzó combinando neogoticismo y modernismo, evolucionando hacia un estilo propio. En su ingenioso punto de vista, que podemos ver en edificios como la Casa Batló o la Sagrada Familia, buscaba unir ingeniosas soluciones estructurales con llamativos efectos decorativos.


Si algo tuvo el modernismo en Barcelona fue la gran aceptación que tuvo llegando no solo al plano arquitectónico, también al decorativo. Fruto de ello hoy quedan muchos comercios que aún mantienen su estética modernista. Entre ellos encontramos la Farmacia Bólos conservando aún su interior con mobiliario y vidriera modernista.



Estas son tres de las ciudades que cuentan con construcciones dignas de ser visitadas y que reflejan las diferentes corrientes del Art Nouveau en Europa en el cambio de Siglo.