



El acceso al edificio se realiza a través de una rampa en espiral desde donde se divisa el Támesis y una pequeña laguna artificial. En el interior del edificio encontramos un conjunto de jardines verticales que pretenden ser lugar de encuentro. El muro-cortina de ETFE (Etileno-Tetraflúoretileno, con el 1% de peso con respecto a un cristal normal) que forma la fachada permite unas condiciones óptimas de luz a la vez que permite reducir el consumo energético. Estas láminas de ETFE son a prueba de explosiones. Cada lámina incluye un pequeño film fotovoltaico que captura la energía para su aprovechamiento dentro del edificio, además las láminas de ETFE estarán tintadas en función de su orientación, reduciendo el impacto de los rayos solares. Esta previsto que la nueva embajada para los Estados Unidos en Londres este finalizada en 2013, tras una inversión cercana a los 500 millones de dólares.

