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El estudio Ruiz Larrea en colaboración con el CENER, han desarrollado un edificio bioclimático para la Agencia Andaluza de la Energía que pretende ser todo un referente en este tipo de construcción. Se trata de un edificio de pequeñas dimensiones, con seis plantas y 12,5 millones de euros de presupuesto.


El edificio, ya en construcción, se sitúa en Sevilla, en el parque científico y tecnológico, Cartuja 93, surguido tras la Exposicion Universal de 1992. Consumirá un 60% menos de energía que un edificio convencional gracias a que el 75% de la energía que necesitará se obtendrá gracias a paneles solares instalados en el edificio. El sistema de climatización estará formado por una caldera de biomasa y una máquina de absorción con la que se obtendrá el agua fría necesaria.



Otra interesante propuesta, es su fachada envolvente, que mantiene la temperatura en el interior evitando la salida de calor o frío del edificio. La fachada estará realizada en paneles cerámicos, el intrerior estará protegido del sol mediante mallas que impiden que el sol incida directamente sobre el mismas.

Combinacón de soluciones técnicas y naturales


El patio interior ayuda a crear un microclima en el interior del edificio, favoreciendo la circulación del aire y permitiendo el enfriamiento natural del ambiente. Un gran lucernario con forma de mocárabe (decoración propia de la arquitectura andalusí) proporcionará al interior un gran haz de luz natural, que permitirá el ahorro de un 25% de energía en lo que a iluminación artificial se refiere.

Prototipo de fachada


Lucernario


Edificio Bioclimático
El edificio ocupa una manzana en una zona de nuevo desarrollo al sur de Móstoles, Madrid. El edificio ha sido diseñado por Ruiz-Larrea con una pequeña curvatura para articular el nuevo ensanche. El edificio se muestra al exterior de una manera clara y sencilla, dejando a la vista numerosos elementos que cumplen a la vez funciones bioclímaticas y funciones estéticas. El aburrido color grisáceo de las lamas de las ventanas se contrapone a una rica paleta de matices azules, violetas o naranjas.

Las viviendas se sitúan entre dos colchones térmicos, el primero de ellos orientado al sur, es una gran cristalera que cumple la función de acumulación de calor en el invierno. El segundo colchón termino se halla en el interior del edificio, la circulación del aire a través de corredores y patios orientados hacia el norte y confinados entre una doble piel. La cubierta ajardinada es uno de los elementos esenciales para la regulación de la temperatura en el interior del edificio.

Galería de imágenes:





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