Feilden Fowles Architects han completado una vivienda rural basada en las construcciones tradicionales de los
Brecon Beacons, una cadena montañosa galesa que ofrece uno de los paisajes más impresionantes de Gran Bretaña. La vivienda de grandes dimensiones ha sido diseñada para consumir la menor energía posible y reducir así su huella en este entorno natural. Para ello los arquitectos han diseñado la vivienda empleando técnicas pasivas para aprovechar al máximo la luz solar y proteger al mismo tiempo el edificio de las fuertes ventiscas del lugar.
Se han empleado dos materiales locales para las fachadas, por un lado
madera de alarce para las fachadas de cara al sol, por otro láminas de
pizarra. Ambos materiales proceden de lugares cercanos. La madera proviene de árboles situados a tan sólo dos kilómetros del lugar, lo que ha reducido los costes de construcción. Nuevos árboles han sido plantados en lugar de los utilizados para el revestimiento. La pizarra procede de otras construcciones que han sido derruidas en localidades cercanas a la vivienda. La fachada expuesta al norte y el techo han sido revestidos con pizarra para proteger el interior de las continuas lluvias.
A nivel interno, el plan es estrictamente contemporáneo desarrollándose el programa a lo largo de dos ejes clave y con todos los servicios alojados junto al muro norte, incluyendo los baños y escaleras. Un
espacio central a doble altura proporciona una chimenea natural para distribuir el aire caliente de la estufa y las ganancias de temperatura procedentes de sol hacia las estancias superiores. Gracias a todos los sistemas pasivos se ha logrado construir una casa sostenible, con una tasa de emisión de menos de
6 kg. de CO2/año.
Datos del proyecto:Localización: Brecon Beacons, Powys, Gales
Arquitecto:
Feilden Fowles ArchitectsPresupuesto: 270.000 Libras
Fotografías: David Grandorge
Más Casas de diseño actual
Kengo Kuma Associates han proyectado un edificio para el nuevo Museo danés de historia natural que estará situado en
Copenhague. El estudio del arquitecto japonés utiliza un jardín botánico para fusionar la naturaleza y su historia. La experiencia comienza antes de llegar al edificio justo en el entorno natural de jardines de la ciudad desde donde se puede contemplar parte de los fósiles del interior, invitando a los visitantes a disfrutar de la experiencia histórica al completo.
Elementos vegetales se integran en el edificio, empleando por ejemplo paredes vegetales o jardines vegetales. Parte del edificio está enterrado bajo una colina cercana proporcionando un telón de fondo de tierra apropiado para su función. La frontera entre el museo y jardín está por lo tanto borrosa, cada uno complementa al otro en coexistencia pacífica. Las
paredes de cristal del suelo al techo conecta visualmente los espacios de exhibición con el exterior, y permite al mismo que la luz natural inunde el interior.
Datos del Proyecto:Localización: Copenhague
Arquitecto:
Kengo Kuma AssociatesEquipo: Miguel Huelga de la Fuente, Akira Kindo, Nicola Maniero, Ryuya Umezawa, Kimio Suzuki, Jaime Fernández
Colaboradores: Erik Moller, Jaja Architects
En la planta 56 de la torre Montparnasse encontramos el restaurante
Le Ciel, fundado en 1972 y que ha sido renovado recientemente por el estudio
Noé Duchaufourd-Lawrance. Las amplias cristaleras funcionan como una pantalla desde la que divisar París. Desde los
200 metros de altura se tienen vistas de más de 40 kilómetros de distancia, todo un espectáculo que se ve complementado con un diseño para los sentidos, donde cada elemento ha sido cuidadosamente seleccionado para ofrecer una imagen sofisticada a la altura de la ciudad que los comensales tienen a sus pies.

Las formas fluidas, la luz y los tonos naturales y ámbar predominan en el mobiliario y la impresionante barra central, donde el juego de reflejos y sombras se mimetizan con el entorno paisajístico. Una integración perfecta con un resultado irrefutable: el restaurante parece, de hecho, estar flotando en el cielo de París.
El
Autostadt de Wolfsburgo es un museo que engloba pabellones donde se muestra la historia de cada marca que forma parte del grupo Volkswagen-Audi. Porsche es la última marca en entrar a formar parte del grupo y
Henn Architekten se ha encargado del diseño de su pabellón en el complejo. El pabellón ocupa un lugar céntrico en el museo, cerca del lago central y junto a una gran plaza abierta. Su silueta característica se convertirá sin duda en un icono distintivo del
Autostadt.




Las pronunciadas líneas curvas hacen del Pabellón una escultura dinámica que cuenta entre sus características con rasgos de los diseños de la marca Porsche. Para Henn: "la estructura captura el flujo dinámico de la conducción a través una piel de sin costuras. Las curvas transmiten sensación de velocidad como los vehículos de la marca". Un revestimiento de acero inoxidable mate convierten a esta estructura en un edificio vibrante transmitiendo la impresión de ser una unidad homogénea que cambia al mismo tiempo de apariencia en función de la luz y las condiciones climáticas.
La entrada del pabellón está protegida por un voladizo que sobresale 25 metros alcanzando la orilla de la laguna. Bajo él nos encontramos con un gran espacio multifuncional con capacidad para más de un centenar de espectadores. Este espacio goza de una acústica excelente. Los exteriores han sido diseñados por el equipo de paisajismo WES integrándolos dentro del complejo temático.
La piel está formada por 620 láminas de acero inoxidable construidas en los astilleros de Stralsund y ensambladas en el lugar. La estructura del edificio imita a la estructura monocasco de los automóviles. El interior se desarrolla en varias salas conectadas entre sí por una rampa que acompaña al visitante a lo largo de los 400 metros cuadrados de exposición. En la exposición se han incluido Tablet PC donde el visitante puede consultar todos los datos y la historia de los modelos expuestos, entre ellos el primer Porsche 356.