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Tres obras maestras de la arquitectura que integran la fachada antigua

Preservar hoy en día es la opción más acertada si hablamos de edificios historícos. Sin embargo preservar la fachada de un edificio no supone que permanezca estático en el tiempo, que no evolucione. Hoy vamos a presentaros algunos edificios que han sabido adaptarse a los tiempos actuales mediante la actualización de sus fachadas o la incorporación de anexos que les han permitido alcanzar una nueva funcionalidad. 

Sin duda la Port House de Amberes es el mejor ejemplo de arquitectura antigua adaptada a los nuevos tiempos. Creada por Zaha Hadid una gran mole de cristal y acero se asienta sobre un antiguo edificio que imita el estilo de la "edad de oro" de Amberes, el siglo XVI y que durante décadas ha constituido las oficinas centrales del puerto. Y es que esta nueva construcción pretende representar una nueva "edad de oro" en la arquitectura de Amberes.


En este estilo no solo encontramos ejemplos de grandes estructuras, también es posible aplicar el concepto a pequeños edificios con fachadas simples. Toronto se ha convertido en la ciudad donde es más fácil toparse con este tipo de edificios. Creándose un autentico debate ciudadano. Y es que en ocasiones la necesidad de crecimiento de la ciudad obliga a que lo antiguo y lo nuevo convivan. Uno de los mejores ejemplos -y más controvertidos- es el Museo real de Ontario. El diseño desconstructivista parte desde el interior del edificio de ladrillo de fábrica creando un diseño vanguardista. 


En nuestro país encontramos ejemplos menos extremos, quizás la restauración de la Plaza de Toros Monumental de de Barcelona sea el mejor ejemplo tanto por una intervención arquitectoníca que ha mantenido el diseño original de la plaza como por su cambio de uso.  Exteriormente apenas se aprecia la cubierta acristalada y una escalera de aspecto industrial que conecta las diferentes plantas.


La plaza de toros fue completamente vaciada lo que requirió de la colocación de un gran andamiaje alrededor de la misma, ayudando a preservar su valor arquitectónico. El interior fue completamente adaptado al nuevo uso mediante distintos tipos de encofrados, en este caso fueron de gran utilidad los enconfrados circulares para adaptarse a la forma particular del edificio. De esta manera se ha podido preservar la belleza de uno de los edificios más emblemáticos de Barcelona. 



Estos ejemplos nos demuestran que muchos antiguos edificios de nuestras ciudades pueden actualizarse e incluso cambiar de funcionalidad integrándose en un entorno urbano moderno.