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Planta de embotellado Bacardí de Félix Candela


Félix Candela, siempre será recordado por las capillas que construyó a lo largo de su vida, sin embargo, el llamado "Saarinen español", aunque la mayoría de sus trabajos se localizan en México, también realizó importante aportaciones al movimiento orgánico más allá de las construcciones eclesiásticas. Este es el caso de la planta de embotellado Bacardí en Cuautitlán, México. A finales de la década de los cincuenta, Bacardí, encargó a Candela la construcción de una planta de embotellado y almacenaje que debía caracterizarse por ser totalmente abierta.



Candela, decidió crear seis bóvedas de arista con planta cuadrada, bordes libres y 26 metros de lado. Candela aprovechó la declinación natural de las curvas para ubicar franjas translúcidas que, junto a a las membranas de cristal de parábolas, separan el ambiente interior de exterior, proyectando luz natural hacia el interior. En la cima el hormigón tiene un espesor de 4 centímetros, conservando la delgadez que siempre caracterizó a su obra.


Originalmente el edificio sólo tenía tres bóvedas. En 1971 se amplió a seis, aunque originalmente se proyectó un edificio formado por nueve. La ampliación, la llevo a cabo su hermano Antonio y Juan Antonio Tonda. El Oceanogrphic de Valencia finalizado en 2002, cinco años después de su muerte, muestra la vigencia de sus diseños varias décadas después de llevar al límite las formas curvas materializadas en un elemento arquitectónico tan antiguo como la bóveda.