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Esta vivienda diseñada por el estudio de arquitectura Archier en Yackandandah, Australia, utiliza grandes bloques de hormigón de más de una tonelada de peso, reutilizados, que se anclan en el paisaje y crean una envolvente dinámica para regular el ambiente interno. La vivienda ha sido diseñada para un bohemio, un escultor local, que deseaba una vivienda rústuca que reflejase su personalidad.


En las colinas de  Killesberg. Stuttgart, encontramos esta residencia diseñada por Werner Sobek y que representa a la primera vivienda activa del mundo. En la colonia Weissenhof, donde se asienta, grandes arquitectos revolucionaron el mundo de la arquitectura y los materiales en los años veinte del siglo XX. Parte de estas viviendas fueron destruidas en la Segunda Guerra Mundial y posteriormente reconstruidas.  Ahora, un nuevo y progresivo edificio, orientado hacia el futuro ocupa una parcela este barrio. Consturida a lo largo de tres años en ella se han implantado una gran cantidad de innovaciones que van desde los materiales hasta el sistema de gestión de energía. 






El proyecto de investigación se ha denominado "B10", abreviación de la dirección Bruckmannweg 10, en la que se sitúa la primera casa activa del mundo. Gracias a un concepto de energía sofisticada y un sistema de control de autoaprendizaje la casa es capaz de generar el doble de energía que consume, y todo a partir de fuentes sostenibles. 







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Casa con fachada vegetal de Vo Trong Nghia


El estudio de arquitectura vietnamita Vo Trong Nghia ha creado este proyecto piloto que combina edificios de viviendas y árboles. El estudio hace uso de materiales locales, procedente de fuentes naturales como la madera para reducir los costes y la contaminación derivada de la producción y transporte. La inspiración llegó a través de la observación del impresionante desarrollo de Ho Chi Min City, la capital del país, donde los ciudadanos disponen tan sólo de un 0,25% del total de zonas urbanas para zona verde.




El exceso de motocicletas generan una gran cantidad de tráfico y contaminación. Aspectos como este hacen que las nuevas generaciones están perdiendo contacto con la naturaleza ", dicen los arquitectos. La propuesta se ha bautizado como Casa para los árboles. Su concepto no podría ser más sencillo: la villa se compone de cinco edificios que actúan como grandes "recipientes" de hormigón que dan cabida a sendos jardines en la cubierta.



Cada cubierta posee una capa de tierra de 1,5 metros de profundidad lo que permite plantar árboles de gran tamaño, ya que los árboles disponen de suficiente tierra como para desarrollarse sin dañar los edificios. Los arquitectos optaron por una especie, Banyan, que prácticamente sólo tiene raíces aéreas. El peso del jardín de la azotea se apoya en muros estructurales hechos con hormigón colado in situ con encofrados de bambú.


"Sin la noción de espacio interior y exterior, esta villa ofrece un estilo de vida tropical que convive con la naturaleza"


Los edificios se dividen en función de su función. El primer edificio fue diseñado para albergar a un altar. En cuanto a los otros cuatro, con dos plantas cada uno tienen, respectivamente: la biblioteca y el dormitorio; cocina y espacios de almacenamiento; comedor y dormitorio; y dos cuartos de baño. En conjunto, un total de 226,5 m²,  que fueron diseñados para una familia de tres miembros. Las plantas superiores están unidas por puentes de acero, que también proporcionan sombra y refugio para los que pasan por debajo.







El estudio de arquitectura italiano JMA ha completado esta impresionante vivienda minimalista compuesta de elementos prefabricados de madera en el Lido di Jesolo en Venecia. La casa se ha concebido con altos estándares de eficiencia energética logrando prácticamente reducir a cero el coste energético. Para ello se han aplicado una serie de medidas pasivas en su diseño como un voladizo que reduce la insolación. El edificio cuenta con estructuras de madera como un sistema flexible anti-sísmico, que también evita los puentes térmicos. Los 31 cm de aislamiento perimetral, las fachadas de vidrio con aislamiento de gas argón o los 10 kw de paneles fotovoltaicos instalados en el techo son otras de las medidas tomadas por los arquitectos para aumentar la eficiencia energética de la vivienda.





Debido a las pequeñas dimensiones de la parcela, el objetivo de diseño se ha centrado en proporcionar el mayor espacio abierto posible. El salón interior cuenta con paredes transparentes que se abren hacia dos patios de diferentes dimensiones. El más grande, hacia el oeste, cuenta con una piscina que ocupa toda la longitud del espacio. Un olivo es el elemento tridimensional principal en el patio y está situado junto a la escalera que conduce a la planta sótano, donde se encuentran los espacios para almacenamiento y la sala técnica. El patio más pequeño también cuenta con un ejemplar de olivo para equilibrar ambos espacios al aire libre.



Las áreas al aire libre, siguiendo la petición del cliente, debían de tener un bajo mantenimiento, por lo que la mayor parte de la superficie se ha pavimentado y se han empleado especies vegetales resistentes que requiere poca atención. El techo voladizo de 4 metros al oeste permite tener suficiente sombra durante los calurosos meses de verano y da la posibilidad de expandir la zona de estar y comedor haca el aire libre.




Gran parte de los interiores han sido diseñados por JMA aplicando soluciones estandar sin renunciar al diseño como podemos ver por ejemplo en el área de la cocina. La casa además incluye gran variedad de soluciones tecnológicas como iluminación integrada programable o un sistema domótico que permite automatizar gran parte de las funciones del edificio.




El sistema de calefacción por suelo radiante es alimentado a través de una bomba de calor eléctrica que toma la energía de los paneles fotovoltaicos. El sistema de aire acondicionado está completamente integrado en el falso techo con difusores lineales y salidas ocultas.






El proyecto diseñado por Rafael de la Hoz se ha desarrollado sobre el antiguo cuartel de Daoiz y Verlarde, el objetivo principal era preservar la arquitectura, una muestra representativa del patrimonio industrial y militar de Madrid. Desde el principio, la idea era respetar la geometría básica de la edificación existente, así como su estructura de metal de dientes de sierra y la fachada de ladrillo. El espacio interior se ha vaciado para crear un contenedor para el Centro Cultural, que se divide en dos áreas con puntos de entrada y áreas de circulación separadas, pero con una fuerte conexión visual y espacial entre ellos, dando flexibilidad al conjunto para su adaptación a diferentes tipos de eventos.

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

Un generoso espacio común, se ha creado en la entrada, un lugar de encuentro, de información y exposiciones, que funciona como un ágora cubierta, como si la plaza al aire libre fuese prorrogada hacia el interior del edificio. Se ha desarrollado un techo de alta tecnología para aprovechar al máximo la luz natural y la ventilación. La remodelación de este antiguo edificio industrial, y el cuartel abandonado, se ha llevado a cabo de una manera sostenible en cuanto a la eficiencia energética y la integración de sistemas de captación basados en energías renovables.

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

La fachada de ladrillo existente se ha respetado, al igual que la estructura de la cubierta construida a partir de perfiles de hierro fundido, totalmente contrapuesta se ha creado una estructura de hormigón, que se utilizará para la climatización del edificio a través de su termo-activación.

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

© Alfonso Quiroga

La armadura original del techo y sus pilares metálicos han permanecido suspendidos en el aire mientras se completaba el resto del interior del edificio. Volviendo a la eficiencia energética, la energía geotérmica se utiliza para calentar y enfriar el edificio, de tal manera que un intercambiador aire-tierra funciona como un mecanismo de pre-tratamiento para la renovación del aire en su interior. El coste derivado del uso de la energía es mucho menor gracias a la implantación de soluciones tecnológicas como esta.

© Alfonso Quiroga

Datos del Proyecto:

Localización: Madrid, España
Arquitecto: Rafael de la Hoz
Superficie: 6,850 m2
Proyecto: 2013
Fotografías: Alfonso Quiroga











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