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El Pabellón de "l´espiritu Nouveau" (1922; Le Corbusier; París)



Levantado en pocas semanas, el pabellón de «L'Esprit nouveau» para la Exposición de las Artes decorativas, industriales y modernas de París se inaugura ello de julio de 1925. Ofrece una versión concentrada de todos los capítulos del programa corbusierano y difunde la propaganda de la revista fundada por jeanneret, Ozenfant y Dermיe cinco años antes, cuyo fin sin embargo ya se acerca. La revista irrumpe en 1920 en el nuevo escenario europeo y aboga por el reconocimiento de la Unión Soviética por parte de Francia. Las últimas noticias de la física, medicina, psicología experimental y psico­análisis se dan a conocer con regularidad en las páginas de una publicación preocu­pada por cualquier tipo de novedad. El cine ocupa un espacio significativo gracias a las crónicas de Lean Epstein y Louis Delluc. Le Corbusier intenta controlar por completo el universo visual de «L'Esprit nouveau», tanto por la tipografía y las ilustraciones de los artículos -especialmente de los suyos- como por el diseño de los anuncios, por ejemplo el del baúl «Innovation». Los objetos mostrados en el pabellón ofrecen un resumen de ese universo.

Reconstrucción en Bolonia


El pabellón reproduce, en su parte delantera, una célula del «inmueble villa» presentado en el salón de otoño de 1922 .Este proyecto teórico une doscientas casas «Citrohan», cuyo nombre evoca la construcción automovilística e ilustra el lema que afirma que «la casa es una máquina para vivir». Con un largo prisma rectangular abierto en cada extremidad, «Citrohan- comprende una sala de estar de doble altura, semejante a los estudios de los artistas parisinos, y conocerá numerosas variaciones. En el «inmueble villa», cada vivienda cuenta con un jardín, como las celdas de la cartuja de Ema, cerca de Florencia, donde la configuración de las pequeñas estancias de los monjes y los jardines que constituían la comunidad monástica, llamaron la atención de jeanneret en 1911. Las «celdas» del edificio gozan de servicios colectivos, como los hoteles residenciales norteamericanos.

El pabellón comprende una habitación en forma de L y un jardín colindante, construido alrededor de un árbol ya existente. Consta de una estructura metálica y unos paneles con relleno de paja comprimida, sobre los que se aplica el cemento con una bomba neumática. Al contrario de los estilos elogiados por la Exposición, la habitación está amueblada con unas butacas de cuero (de la empresa Maple) y unas sillas de madera curvada Thonet, cuya sencillez aplaude «L'Esprit nouveau». Se asocian a un conjunto de «casillas estándar y modulares, en una interpretación que hace Le Corbusier de los archivadores normalizados de las oficinas modernas, cuyas cualidades de racionalidad y modularidad elogió en sus artículos. Colgados en las paredes pintadas con los colores de los cuadros puristas, se dan cita «Le Balustre» de Fernand Léger, «La Nature morte de L'Esprit nouveau» de Le Corbusier y obras de Jacques Lipchitz, Juan Gris y Amédée Ozenfant. Entre los objetos allí expuestos destaca un neceser de «L'lnnovation».



En la parte trasera de este luminoso manifiesto arquitectónico a escala real, una sala oscura acoge, frente a frente, los dioramas de la «ciudad contemporánea» y del «Plan Voisin» elaborados para la ocasión para el centro de París. En efecto, los proyectos urbanísticos de Le Corbusier se clasifican en dos categorías: los proyectos teóricos o genéricos, sin solar explícito, y los inscritos dentro de una situación espacial concreta, que pueden responder o no a un encargo oficial. Los dioramas del pabellón reflejan ambos enfoques.





Ministerio de Sanidad en Río de Janeiro de Le Corbusier

El Pabellón Suizo en París de Le Corbusier

El Pabellón del Espíritu Nouveau