Este proyecto se encuentra en
Alentejo portugués a unos 10 kilómetros hacia el interior del océano Atlántico y ha sido diseñado por
Valerio Olgiati. La vivienda se sitúa en un paisaje rural cubierto por bellos alcornoques centenarios. Uno de los objetivos de los arquitectos era crear un jardín privado valiéndose de este paisaje. La valla perimetral que rodean la parcela disponen de hasta cinco y medio metros de altura para proporcionar la sombra necesaria.
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| © Valerio Olgiati |
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| © Valerio Olgiati |
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| © Valerio Olgiati |
El hormigón con el que ha sido construido el edificio dispone de un tono rojizo que le permite integrarse mejor en el paisaje seco y pedregoso. El carácter del complejo está principalmente definida por las paredes circundantes, que crean la impresión de pétalos que se cierran y se abren hacia el cielo. La vivienda en cuestión es invisible y se desarrolla a través de un solo piso detrás de los muros circundantes.
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| © Valerio Olgiati |
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El salón está situado en el extremo de un eje que recorre el interior de norte a sur. Este espacio permanece abierto a la piscina, como una prolongación natural del interior, y ofrece una vista directa a través de la puerta sur de la pared del jardín a través de un paisaje llano y vacío. Un pasillo curvo permite a los habitantes refugiarse en las zonas de sombra. Las habitaciones privadas permanecen semiocultas tras los muros de hormigón.
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| © Valerio Olgiati |
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Casa JA en Guarda de Filipo Pina e Inés CostaCasa Pó / Ricardo Silva Carvalho Arquitectos
Nueva York es una de las capitales mundiales del diseño y la arquitectura y esto queda plasmado en la personalidad de muchos interiores repartidos por esta extensa urbe. Hoy os traemos cuatro apartamentos situados en diferentes distritos de la Gran Manzana y que reflejan este carácter.
Apartamento en el Midtown
En el Midtown encontramos este sencillo apartamento diseñado por Cara Zolot Interiors. El interior se caracteriza por una gran variedad de texturas. En la sal de estar, la omnipresencia del blanco combinado con piezas que aportan calidez gracias a al madera refleja el tradicional estilo neoyoquino de los años 50. Como no podría ser de otra manera, para el mobiliario se ha elegido clásicos como los sillones Egg de Arne Jacobsen. Sentado desde ellos se puede disfrutar de unas impresionantes vistas sobre el Midtown de Manhattan y Long Island. No menos impresionante es el dormitorio principal revestido de papel pintado en tonos oscuros que crea una atmósfera perfecta para el descanso.
Un ático en Greenwich Village
Pensar en Nueva Yoprk es pensar en un ático en las alturas. En Greenwich Village, uno de los barrios de moda de Nueva York, encontramos es amplio ático de 320 m2 abierto totalmente al exterior. El ático se encuentra en el emblematico edificio 497 de Greenwich Villaget St. y dispones de una terraza de 140 m2 dividida, al igual que el apartamento en tres niveles. Se trata de un apartamento bien equipado, bañado por la luz natural y totalmente personalizado para el propietario. Una mezcla de tradición y modernidad en el corazón de Nueva York.
Loft en un viejo almacén de Tribeca
Andrew Franz diseño este loft dividido en tres niveles en el distrito de Tribeca. El loft es una de las tipologías de interiores más características de esta ciudad. En sus orígenes el edificio era un almacén, lo que ha permitido al interiorista mantener grandes espacios abiertos. Un nuevo ventanal abierto a un pequeño jardín trasero capta la luz natural, bañando el interior. El loft alberga elementos originales como los paramentos de ladrillo o las vigas de madera que le dan un aire ecléctico que se combina con mobiliario de corte clásico.
Un loft en una antigua comisaría de policia de Manhattan
En el mítico edificio 240 de Centre Street que albergó durante más de 70 años una comisaría de policía encontramos este curioso loft. En él destaca la habitación situada bajo una de las cúpulas del edificio. Los interioristas de RAAD han mantenido intacta la cubierta original de madera del edificio. Esta zona contrasta con la minimalista y sofistica cocina-sala de estar. Al igual que en interior que presentamos anteriormente los paramentos de ladrillo de fábrica permanecen para remarcar el carácter centenario del edificio.
Esta vivienda situada en el municipio de
Castrovillari, al sur de Italia, ha sido bautizada por sus arquitecto como la vivienda monolítica.
Brain Factory han creado un interior minimalista con algunos toques de clasicismo a través de un concepto creativo que juega con las sustracciones volumétricas de un bloque monolítico. Las majestuosas vistas de las montañas del macizo Pollino, claramente visible desde las luminosas ventanas del apartamento, conducen a la elección de la piedra como materia prima conceptual.
Además de piedra, material natural predominante es la madera que aporta calidez al ambiente de la entrada, un lugar en el que el visitante se encuentra envuelto inmediatamente en un ambiente surrealista: una lluvia de cristales de Swarovski adornan las paredes, salpicándola de destellos. Adheridos a la pared dos apliques que simulan sendas lamparas clásicas contribuyen aún más a crear un ambiente de fantasía.
En el interior encontramos un elemento de tensión constructiva, es la partición de las pared de piedra entre la cocina y la sala de estar. Esta especie de isla conecta ambos espacios pero al mismo tiempo los mantiene separados. La sala de estar ha sido pensada para reunir a una gran cantidad de invitados, por ello, se ha optado por establecer un largo sofá rinconera como protagonista. La mesa central se caracteriza por una gran ligereza visual conseguida a través del uso de mobiliario de alambre entra el que encontramos un clásico como la silla Eames.