Inspirándose en la diversa mezcla de estilos arquitectónicos y la rica historia de
Tel Aviv,
Chiara Ferrari ha llevado a cabo este proyecto de rehabilitación residencial que auna diseño contemporáneo y elementos tradicionales. El apartamento se encuentra en un edificio de estilo ecléctico que data de los años veinte del Siglo XX. El apartamento posee unas dimensiones de 116 m2 distribuidos en una sola planta. El apartamento se abre por un lado a la calle y por el otro a un jardín interior. Para su diseñadora era muy importante mantener vivos los elementos originales sin que interfiriesen en el nuevo diseño.





Una amplia investigación sobre los recursos arquitectónicos de Tel Aviv inspiró a Ferrari para utilizar técnicas de construcción y materiales locales, que ella personalmente seleccionó. La paleta de colores y texturas elegidas van desde las paredes blancas a la madera clara pasando por el hormigón pulido. Esto ofrece un ajuste neutro de blancos y grises , pero al mismo tiempo, también una gran variedad de texturas -logradas a partir de patrones en forma de mosaico de hormigón pulido y superficies más ásperas como las realizadas en madera-. El interior también se caracteriza por pinceladas de colores vibrantes aplicados a elementos cuidadosamente seleccionados -como una ventana azul en uno de los baños- que crean puntos focales juguetones. Al mismo tiempo pequeños espacios de color gris oscuro a lo largo de todo el interior, como los huecos de las estanterías, añaden profundidad. Ciertos elementos y accesorios -tales como los marcos de las ventanas- son nuevos, pero han sido creados en función de sus predecesores históricos para mantener lo más original posible el edificio. Otros elementos, como las puertas del interior poseen un estilo más contemporáneo, cercano a una estética minimalista.
El apartamento cuenta con un gran hall de entrada abierto, salón , comedor y cocina , un dormitorio principal tipo suite y dos dormitorios , que comparten un baño. El dormitorio de invitados es un espacio duplex sorprendente, que la diseñadora creó para sacar el máximo provecho de casi 4 metros de altura del techo, de este modo se ha creado un pequeño loft que satisface las necesidades de los visitantes.
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Zaha Hadid ha diseñado para la Exposición Universal de 2017 que se celebrará en Kazajistán este conjunto de pabellones que se convertirán en el principal protagonista de una muestra dedicada a la eficiencia energética, la vulnerabilidad de los recursos energéticos actuales y la protección del Medio ambiente. El símbolo de la EXPO 2017 será este monumento que sobrevivirá a la exposición, y se convertirá en un punto de referencia de la capital, Astaná. La propuesta de Zaha Hadid aspira a convertirse en un símbolo de una arquitectura vanguardista energéticamente más eficiente.
El resultado del proceso, que consistió en un análisis profundo del paisaje físico y cultural de Kazajstán así como de los patrones y ornamentos tradicionales, es una interfaz fluida informal compuesta de patrones urbanos y formas arriesgadas que auna elementos de la cultura local y nuevas tecnologías.
La trama urbana se desarrolla de un modo lógico, mientras, la morfología urbana envuelve a una multiplicidad de geometrías y orientaciones que conectan las áreas adyacentes. La estructura monolítica se deforma gravitando sobre el recinto de la EXPO 2017, a partir de la zona central los edificios se hacen más dinámicos, demostrando un mayor movimiento y tensión geométrica.
Opus Tower de Zaha HadidSede Central CMA CGM de Zaha HadidGalaxy SOHO de Zaha Hadid
Desde 2009 el famoso edificio de la ONU que fuera diseñado en
1951 por Le Corubusier y Oscar Niemayer entre otros ilustres arquitectos de la época en
Nueva York está renovando sus interiores. A petición del Ministerio de asuntos exteriores holandés se ha encargado de la reforma del conocido como Salón de las Naciones del Norte a la diseñadora
Hella Jongerius. Para ello ha contado con profesionales de la arquitectura y el diseño como Rem Koolhaas, Irma Boom o Gabriel Lester.




El cambio más notable ha sido la eliminación de la entreplanta, devolviendo la originalidad al espacio, ya que esta había sido añadida en 1978. La entreplanta bloqueaba las vistas hacia el río Hudson, una vez eliminada, el salón ha ganado luminosidad al mismo tiempo que se han potenciado las vistas. Para proteger los muebles, tamizar la penetración de la luz solar y darle al espacio un mayor encanto, Hella ha cubierto las altas ventanas de la fachada este con cortinas hechas a mano compuestas de cuerdas y 30 000 pequeñas bolas de porcelana proporcionadas por la empresa holandesa Royal Tichelaar Makkum.
En cuanto a la decoración, el objetivo era crear un espacio informal pero que ofreciera un alto nivel de comodidad a sus visitantes. En este contexto, se explican los colores elegidos por Hella. El tema es suave y casi infantil. En este contexto, se explican los colores elegidos por Hella. Los tonos elegidos, vivos casi infantiles. La moqueta de color naranja se complementa con textiles en tonos azules, púrpuras, verdes y amarillos.
La selección de mobiliario escandinavo se ha mantenido en el proyecto, entre los muebles elegidos encontramos diseños propios de Hella como la mesa Sphere así como clásicos del diseño fabricados por Knoll.
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